Artículo en detalle

Nº: 260   Junio  2017


 

Los años locos

 

Serge Halimi  

Director de 'Le Monde diplomatique'.

 

Desde su punto de vista, la tormenta ha pasado, la elección de Donald Trump y el brexit casi se han conjurado. La amplia victoria de Emmanuel Macron ha entusiasmado entre los círculos dirigentes de la Unión Europea. Uno de sus analistas experimentados, ronroneando de felicidad, incluso consideraba que se trataba del “primer parón decisivo de la ola populista” . Así pues, los nuevos gobernantes franceses, con el código laboral en su punto de mira, tienen unas ganas irresistibles de aprovechar el momento para adoptar por fuerza el programa neoliberal de la Comisión Europea. A partir de ahora, un hombre más joven, con más formación y menos radicalmente desprovisto de imaginación y de carisma que su predecesor encarnará una orientación política idéntica en París; los milagros de la comunicación y del “voto útil” permiten transformar este ligero cambio en un giro histórico que despeja el camino a todas las audacias. La supresión de la división entre los dos campos que proclama una prensa occidental extasiada ante su nuevo prodigio también pertenece a la fantasía: la izquierda y la derecha francesas, en efecto, llevan implementando por turnos la misma política desde 1983. A partir de ahora, importantes sectores de ambas se encuentran en un mismo gobierno; mañana, en una misma mayoría parlamentaria. Gana la claridad, pero nada más.